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Recomendaciones literarias

Lecturas bajo el sol.

Lecturas bajo el sol.

Aunque ya esta a punto de terminar el verano, todavía queda tiempo para disfrutar de una buena lectura. Mi recomendación en esta ocasión es LA PERLA (1947) del Premio Nobel de Literatura, John Steinbeck. Para aquellos aficionados al cine les sonará este título puesto que esta novela además fue adaptada al cine por el director mexicano Emilio Fernández.

Se trata de un relato corto basado en una antigua leyenda mexicana, pero no por breve deja de ser intenso y profundo. Todo comienza cuando Coyotito, hijo de los protagonistas Kino y Juana sufre el ataque de un escorpión, y acuden para que sea curado a casa de un médico (que vive en el barrio rico de la ciudad) que por supuesto no les atiende por carecer de medios para pagar los servicios, a pesar de saber que si el niño no recibe ayuda, en breve morirá.

Kino no desiste y la fortuna (o infortunio) le hace encontrar una GRAN PERLA, la cual para él significa no sólo la salvación de Coyotito, sino una vida mejor para toda su familia. Pero en realidad esa perla lo único que conlleva son desgracias una tras otra. Este infortunio no es una especie de maldición sino que a raíz del hallazgo de Kino los sentimientos de los otros como la envidia y la ambición, se encargan de convertir la suerte en desgracia para la familia.

Al margen de esta historia, el autor aporta pinceladas del entorno, la pobreza brutal, las dificultades de los pobres (en este caso indigenas) de superar esa situación paupérrima, la corrupción de la política, el ambiente de violencia en el que vive la comunidad a la que pertenecen los protagonistas, por no hablar de las diferencias sociales, y del trato humillante al que se ven expuestos esta gente pobre y humilde.

No se trata de una obra buenista de los pobres ni mucho menos, ni se trata tampoco de una crítica hacia los ricos (ya que estos últimos aparecen solamente a lo lejos como ajenos al resto del mundo que hay a unos pocos metros de sus lujosas casas). Se trata de un retrato sencillo y realista de un mundo al que a menudo somos ajenos, pero además es un espejo del alma humana, puesto que aparecen reflejadas tanto las más bajas pasiones del hombre, como los sentimientos más nobles, como el amor. Se tratra de un lucha desigual por la supervivencia que John Steinbeck sabe reflejar no buscando la moralina ni la ñoñeria boba, sino con una prosa sencilla y delicada que hace de esta novela una verdadera joya literaria.

"Toda clase de gente empezó a interesarse por Kino —gente con cosas que vender y gente con favores que pedir—. Kino había encontrado la Perla del Mundo. La esencia de la perla se combinó con la esencia de los hombres y de la reacción precipitó un curioso residuo oscuro. Todo el mundo se sintió íntimamente ligado a la perla de Kino, y ésta entró a formar parte de los sueños, las especulaciones, los proyectos, los planes, los frutos, los deseos, las necesidades, las pasiones y los vicios de todos y de cada uno, y sólo una persona quedó al margen: Kino, con lo cual se convirtió en el enemigo común. " (La perla, 1947)

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Oscar Wilde escribe desde la cárcel...

Oscar Wilde escribe desde la cárcel...

Cárcel de Reading

"La vida, que tanto he amado -demasiado- me ha despedazado como un tigre, así que cuando vengas a verme comprobarás la desastrosa ruina en que se ha convertido lo que en otro tiempo fue maravilloso y brillante y terriblemente improbable" (Oscar Wilde)

Extracto de la carta de Oscar Wilde a su amigo Robert Ross desde la Cárcel de Reading en noviembre de 1986. En ella habla entre otras cosas sobre su tormentosa relación con Lord Alfred Douglas a quien va dedicado lo que para muchos es su testamento literario DE PROFUNDIS:

"[...] Hay una espina con todo- tan dolorosa como la de san Pablo, aunque distinta-, que tengo que sacarme de la carne en esta carta. Ha sido provocada por un mensaje que escribiste en un trozo de papel para que yo lo viera. Creo que si guardara el secreto crecería en mi cabeza (como las alimañas crecen en la oscuridad) y se harían un sitio entre los pensamientos terrible que me corroen...ya que el pensamiento no es, para quienes esperan solos, encadenados y en el silencio, “esa cosa viviente y atada”, como Platón imaginó, sino una cosa muerta que cría algo horrible, como el lodo que muestra monstruos a la luna.

Me refiero por supuesto, a lo que dijiste sobre perder las simpatías de otros, o el riesgo de que eso suceda, por culpa de la profunda amargura de los sentimientos que expresé a lord Alfred Douglas* [...]Con pocas excepciones, la simpatía de los demás me afecta; su pérdida muy poco. Ningún hombre en mi posición puede caer en la ciénaga de la vida sin que sus inferiores sientan gran piedad; y sé que si las obras duran demasiado, los espectadores se cansan, Mi tragedia ha durado demasiado: su clímax ha terminado: su final es mezquino; y tengo la seguridad de que cuando llegue de verdad el final retornaré a un mundo que no me quiere, como visitante no deseado; un revenant, como lo llaman en francés, como una persona con el rostro gris tras un largo encierro, y contorsionado por el dolor. Por horribles que sean los muertos cuando salen de sus tumbas, los vivos que salen de tumbas son aún más horribles.

De esto soy muy consciente. Cuando uno ha estado en una celda de prisión durante dieciocho meses, ve las cosas y la gente como son en realidad. Y verlo le convierte a uno en piedra. No creas que le culparía a él de mis vicios *. Él tuvo tan poco que ver con eso como yo con los suyos. La naturaleza fue en este tema madrasta para ambos. Le culpo por no apreciar al hombre al que arruinó. Un millonario analfabeto le habría sido más conveniente. Mientras mi mesa estuviera roja de vino y rosas, ¿qué le importaba? Mi genio, mi vida como artista, mi trabajo y la tranquilidad que necesitaba para ello, no eran nada para él cuando se comparaban con su gusto, incontenido y bajo, por una vida de derroche y vulgaridad; su avaricia, sus escenas violentas y continuas; su egoísmo sin imaginación. Una y otra vez intenté, durante aquellos dos fatigosos años perdidos escapar, pero siempre me retuvo con él, sobre todo con amenazas de causarse daño. Pero cuando su padre vio en mí un modo de irritar a su hijo, y el hijo vio en mí la oportunidad de llevar a su padre a la ruina, y yo quedé entre dos personas deseosas de insana notoriedad, a quienes nada importaba , salvo su propio odio mutuo, cada uno empujándome por su parte, uno con tarjetas públicas y amenazas, el otro con escenas privada, o mejor dicho, semipúblicas y amenazas en cartas, pullas, comentarios sarcásticos...admito que perdí la cabeza. Le dejé hacer todo lo que le pareció. Estaba ciego, era incapaz de juicio. Di un paso fatal. Y ahora...aquí estoy en un banco de mi celda en prisión. En toda tragedia hay un elemento grotesco. Él es el elemento grotesco de la mía. No pienses que no reconozco mi culpa. Me maldigo día y noche por consentirle que dominase mi vida. Si estas paredes tuvieran eco, se oiría en ella gritar “IDIOTA” eternamente. Estoy totalmente avergonzado de mi amistad con él. Pues a los hombres se les puede juzgar por sus amistades. Es una de las pruebas que define a un hombre. Y mi vergonzosa degradación me parece más mortificante por mi amistad con Alfred Douglas..Pues como resultado de haberme dejado empujar a la trampa que me había tendido Queensberry (padre de Alfred Douglas) -la trampa en la que apostó públicamente en el Club Orleans que me haría caer- como resultado de eso, el padre pasará a la historia como uno de esos grandes padres de historias morales: el hijo como el niño Samuel: y yo en la más detestable ciénaga de Malebolge, entre Gilles de Retz y el Márques de Sade.

En ciertos lugares a nadie, excepto a quienes están realmente locos, se les permite reír, y de hecho, aún en este caso va contra el reglamento: de no ser por eso, me reiría de todo esto..Por lo demás, no permitas que Alfred Douglas imagine que el atribuyo motivos poco dignos. Lo cierto es que no ha tenido motivos en su vida. Los motivos son intelectuales. Lo que él tiene son pasiones. Y tales pasiones son Dioses Falsos que necesitan víctimas a cualquier precio, y en este caso han tenido una coronada de laurel. Por su parte no puede sino sentir cierto remordimiento. Pero que él de verdad se dé cuenta de lo que ha hecho sería una carga demasiado pesada que no podría soportar. Pero a veces debe de pensar en ello. Así que en tu carta cuéntame cómo vive, cuáles son sus ocupaciones, su modo de vida[....].

Háblame del mundo de sombras que tanto amé. Y de su vida y su alma háblame también. Siento curiosidad por quien me envenenó, y en mi dolor hay piedad.

ÓSCAR."

 

Extraída de Oscar Wilde. Una vida en cartas (20003)

Hasta siempre...

Hasta siempre...
"Aprendí que la muerte es una necesidad, hay que aceptarla"

No quería dejar pasar más tiempo, sin expresar mi más hondo pesar por el fallecimiento de José Saramago. Sin duda una pérdida para el mundo de las letras, pero también para los "sin voz". Os dejo aquí algunos fragmentos de sus obras más significativas. De nuevo Gracias D. José....


"Es una vieja costumbre de la humanidad ésa de pasar al lado de los muertos y no verlos"

"Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados en la hedionda marea blanca que inundaba los corredores, las salas, el espacio entero. Fuera, en el zaguán, en el cercado, se arrastraban los ciegos desamparados, doloridos por los golpes unos, pisoteados otros, eran sobre todo los ancianos, las mujeres y los niños de siempre, seres en general aún o ya con pocas defensas, milagro que no resultaran de este trance muchos más muertos por enterrar. " (Ensayo sobre la ceguera)


" Desesperado, con los nervios deshechos, a punto de llorar, don José fue donde le mandaron. Durante los pocos minutos que había durado la difícil conversación con el Jefe, el trabajo se había acumulado en su mesa, como si los otros escribientes, sus colegas, aprovechándose de la deteriorada situación disciplinaria en que lo veían, quisieran, por propia cuenta, castigarlo también. Además, unas cuantas personas esperaban su turno para ser atendidas. Todas estaban frente a él, y no era por casualidad, o porque pensaran, cuando entraron en la Conservaduría General, que el funcionario ausente quizá fuese más simpático y acogedor que los que estaban a la vista a lo largo del mostrador, sino porque esos mismos indicaron que era allí adonde debían dirigirse. " (Todos los nombres)


"Había dado explicaciones que nadie le pidió, realizado comentarios para los que no estaba autorizado. Sin embargo, le tranquilizaba el hecho de que el hombre, aunque no parecía tener el físico adecuado, debería pertenecer, otra posibilidad no cabía, que se sepa, al grupo de los que fueron contratados para ayudar a tirar y empujar los carros de bueyes en los pasos difíciles, gente de pocas hablas y, en principio, de escasísima imaginación. En principio, dígase así, porque al hombre perdido en la niebla imaginación no parece haberle faltado, vista la ligereza con que sacó de la nada, de lo no acontecido, los voluntarios que deberían haber acudido a salvarlo." (El viaje de los elefantes)


" Autoritarias, paralizantes, circulares, a veces elípticas, las frases de efecto, también jocosamente llamadas pepitas de oro, son una plaga maligna de las peores que puedan asolar el mundo. Decimos a los confusos, Conócete a tí mismo, como si conocerse a uno mismo no fuese la quinta y más dificultosa operación de las aritméticas humanas, decimos a los abucólicos, Querer es poder, como si las realidades atroces del mundo no se divirtiesen invirtiendo todos los días la posición relativa de los verbos, decimos a los indecisos, Empezar por el principio, como si ese principio fuese la punta siempre visible de un hilo mal enrrollado del que basta tirar y seguir tirando asta llegar a la otra punta, la del final, y como si, entre la primera y la segunda, hubiésemos tenido en las manos un hilo liso y continuo del que no ha sido preciso deshacer nudos ni desenredar marañas, cosa imposible en la vida de los ovillos y, si otra frase de efecto es permitida, en los ovillos de la vida. Marta dijo al padre, Empecemos por el principio, y parecía que sólo faltaba que uno y otro se sentaran delante del tablero para modelar muñecos con unos dedos súbitamente ágiles y exactos...." (La caverna)


“Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta…“. (Caín)

Tú eras mi enemigo...

"¿Tú crees realmente que en algún período de nuestra amistad fuiste digno del amor que te mostré, ni que por un instante pensé que lo fueras? Yo sabía que no lo eras. Pero el Amor no trafica en un mercado, ni usa balanza de mercachifle. Su dicha, como la dicha del intelecto, es sentirse vivo. El objetivo del Amor es amar: ni más ni menos.

Tú eras mi enemigo: un enemigo como no ha tenido ningún hombre. Yo te había dado mi vida, y para satisfacer las más bajas y despreciables de todas las pasiones humanas, el Odio, la Vanidad y la Codicia, tú la habías tirado. En menos de tres años me habías arruinado completamente desde todos los puntos de vista. Por mi propio bien lo único que podía hacer era amarte. Sabía que, si me permitía odiarte, en el seco desierto de la existencia que tenía que cruzar, y que aún estoy cruzando, no habría peña que no perdiera su sombra, ni palmera que no se secara, ni pozo o agua que no viniera envenenada. ¿Empiezas ahora a comprender un poco? ¿Va despertando tu imaginación del prolongado letargo en que ha estado sumida? Sabes ya lo que es el Odio. ¿Empiezas a barruntar lo que es el Amor, y cómo es el Amor? No es demasiado tarde para que lo aprendas, aunque para enseñártelo haya tenido yo que ir a una celda de presidio".

(Oscar Wilde. De Profundis)

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El retrato de Dorian Gray

El retrato de Dorian Gray
 “Y todo había sido como tiene que ser el arte, inconsciente, ideal y lejano".

Dentro de unas cuantas semanas se estrenará en nuestras salas de cine, EL RETRATO DE DORIAN GRAY. Con este motivo me gustaría hacer una breve reflexión sobre uno de mis libros favoritos.

A decir verdad la primera obra que llegó a mis manos de Oscar Wilde, fue LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO y posteriormente EL ABANICO DE WILDEMERE. Dos obras de teatro de diferente tono y orientación, pero que sin duda encierran en sí uno de los “divertimentos” preferidos de Wilde, escandalizar a la burguesía de su época ( y también a los críticos poco acostumbrados al “verdadero arte” como el lo llamaría).

En ambas obras es necesario hacer una lectura entre líneas ya que sino se capta la fina ironía del texto en sí, se puede llegar a pensar que se trata de una obra muy vanal y superficial, pero sin duda vemos que ello está muy lejos de ser la realidad del mensaje de ambas piezas teatrales, ya que Wilde no sólo muestra su gran talento, sino también su acérrima crítica a la sociedad victoriana del s. XIX, la que más tarde lo condenaría y desterraría por inmoral.

Sin embargo fue con el RETRATO DE DORIAN GRAY, con el que llegué a tener una gran admiración por este autor.

Publicada en forma de folletón por primera vez en el Lippincott’s Monthly Magazine el 20 de junio de 1890 , a día de hoy es considerada una de las últimas obras clásicas de novela gótica. El libro causó controversia cuando fue publicado por primera vez; pero hoy ya nadie duda que es "uno de los clásicos modernos de la literatura occidental."

De hecho dicha contorversia se vio reflejada en las duras columnas que los críticos de los principales periódicos de le época le dedicaron; los adjetivos más comunes de los críticos para referirse a ella fueran términos como “exótica” (en el mejor de los casos), “insana” “morbosa” “empalagosa”, “nauseabunda”, “afeminada”, “sucia”, “contaminante” y por supuesto el término favorito da la sociedad victoriana “inmoral”.

Todas estas críticas están claramente relacionadas con los tintes homoeróticos de la novela, que causaron mucha sensación entre los críticos de la época victoriana, cuando fue publicado por primera vez. Su percepción sobre el hedonismo y por la distorsionada imagen que tenía de la moral convencional fueron sin dudas bastiones fijos de las críticas . El Daily Chronicle el 30 de junio de 1890 mencionaba que la novela de Wilde tenía "un elemento [...] que mancharía cada mente joven que se pusiera en contacto con ella."

Sin embargo, al contrario que los críticos de ese momento, y como dijo el mismo Wilde en diversas cartas dirigidas a éstos, es una obra, una historia con moraleja.

Todo exceso así como toda renuncia, lleva en si su propio castigo” (Oscar Wilde, en su carta al Director del Saint James´s Gazette).


Es en Dorian Gray donde se refleja como “todo poder debe ser ejercido gran responsabilidad” y los excesos en la utilización de este pueden tener consecuencias totalmente nefastas, para el entorno y para el mismo poseedor.

“En toda distinción física e intelectual hay una fatalidad. Es mejor no distinguirnos de nuestros prójimos. En este mundo el feo y el estúpido se llevan la mejor parte. Pueden quedarse sentados a sus anchas, contemplando el espectáculo. Aún cuando no conozcan la victoria, al menos se libran de conocer la derrota. Viven como deberíamos vivir todos, tranquilos, indiferentes y sin inquietudes. No traen la desgracia a los demás, ni la reciben de manos ajenas. Tu rango y tu riqueza Harry, mi cerebro tal y como es….la belleza de Dorian Gray…los tres sufriremos por lo que los dioses nos han dado, sufriremos terriblemente”


Partimos de un Dorian Gray , virginal, inocente y acabamos con un Dorian Gray que no soporta su propio “reflejo” al ver en su cuadro el reflejo verdadero de su alma. Tras haber vivido una vida de sensaciones y de placer , intenta matar a su conciencia y en ese momento se mata, apuñalando su propia imagen.

"Había momentos en que consideraba la maldad simplemente como un medio para llevar a la práctica su concepción del mundo".


El pintor Basilio Hallward, que idolatra la belleza física hasta el exceso, como la mayor parte de los pintores, muere a manos de una persona en cuya alma ha hecho nacer una monstruosa vanidad.

“Basil fue solo, como se había dispuesto, observando las luces de la pequeña berlina que tenía delante. Empezó a notar una extraña sensación de pérdida. Estaba seguro que Dorian Grey jamás volvería a ser para él todo lo que había sido en el pasado. La vida se había interpuesto entre ellos…Los ojos se le oscurecieron, las calles abarrotadas y brillantes se volvieron borrosas. Cuando el coche se detuvo ante el teatro, fue como si hubieran pasado varios años”


Lord Henry Wotton conducente y culpable de llevara a Dorian Gray a vivir una vida de cinismo y superficialidad, se propone únicamente ser espectador de la vida, pero acaba comprendiendo que aquellos que no intervienen en la batalla quedan heridos más hondamente que los que forman parte de ella.

“Los que aman sólo una vez en la vida si que son simples. Lo que ellos llaman lealtad y su fidelidad yo lo llamo letargo de la rutina”.


Por tanto sí es una obra profundamente moral, con importantes lecciones éticas en sí misma, sobre todo en cuanto a la limitación del placer y la libertad en la sociedad del siglo XIX.

Sí hay una terrible moral en Dorian Gray, una moral que el hombre lleno de prejuicios no será nunca capaz de descubrir, pero que aparecerá claramente a todos los que tienen una inteligencia sana
¿Este es un error artístico?
Mucho me temo que sí
De hecho es el único error del libro”
(Oscar Wilde, en su carta al Director del Saint James´s Gazette).

Por otro lado no cabe duda de que es una crítica a la opresora sociedad ya que El retrato de Dorian Gray es una novela llena de melancolía, en cuanto al mantenimiento y consecución de la eterna juventud, pero llena de vitalidad (la idea de vivir, de ser libre, de amar sin tapujos), estando muy presente, (aunque no de forma clara) la opresora sociedad.

“Estoy celoso de cualquier cosa cuya belleza no muera. Estoy celoso del retrato que me has hecho. ¿Por qué ha de conservar lo que yo debo perder? Cada momento que pasa me quita algo de mi y se lo da a él”.

Ahora sólo queda esperar a que la película esté a la altura de las circunstacias, difícil tarea por cierto.

 

Oscar Wilde. De profundis (fragmento)

" Después de una larga e infructuosa espera, me he decidido a escribirte, y ello tanto en tu interés como en el mío, pues me repugna pensar que he pasado en la cárcel dos años interminables sin haber recibido de ti una sola línea, una noticia cualquiera: que nada he sabido de ti, fuera de aquello que había de serme doloroso. Nuestra trágica amistad, en extremo lamentable, ha terminado para mí de un modo funesto, y para ti con escándalo público. Empero, el recuerdo de nuestra antigua amistad me abandona raramente, y siento honda tristeza al pensar que mi corazón, antes henchido de amor, está ya para siempre lleno de maldiciones, amargura y desprecio. "

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO

Hace unas semanas, se me ocurrió por recomendación de un amigo, leer la obra de teatro LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ERNESTO, la cual me sorprendió gratamente. Quizás si no hubiese captado la fina ironía del texto en sí, hubiera pensado que se trata de una obra muy vanal y superficial, pero leyendo entre líneas vemos que sin duda esto está muy lejos de ser la realidad del mensaje de esta pieza, y es en esta donde Wilde nos muestra su gran talento y su acérrima crítica a la sociedad victoriana del s. XIX, la que más tarde lo condenaría y desterraría por inmoral.

 

De La importancia de llamarse Ernesto y El abanico de Lady Windermere, pase a El retrato de Dorian Grey. Tanto en la primera, como en el Retrato de Dorian Grey presenta dos tipos de personajes masculinos, por un lado el hombre sensible y por el otro el cínico irresponsable. Suelen ser personajes muy modelados y redondos. El caso de las mujere, es diferente, tanto en una como en otra suelen ser personajes bastante planos que sirven para completar la escena del argumento, salvo en el caso de El abanico de lady Windermere, donde aún siendo una comedia (como La importancia de llamarse Ernesto,) aparece uno de los personajes femeninos con mayor carga dramática y más modelado que ningún otro personaje en esta obra de teatro.

 

El retrato de Dorian Grey es una novela llena de melancolia y desasosiego por una parte, en cuanto al mantenimiento y consecución de la eterna juventud, pero también es una obra con importantes lecciones éticas en sí misma, sobre todo en cuanto a la limitación del placer y la libertad en la sociedad del siglo XIX. Es una obra llena de vitalidad por un lado, (la idea de vivir, de ser libre, de amar sin tapujos), pero por otra está muy presente, (aunque no de forma clara) la opresora sociedad.

 

 

“En toda distinción física e intelectual hay una fatalidad. Es mejor no distinguirnos de nuestros prójimos. En este mundo el feo y el estúpido se llevan la mejor parte. Pueden quedarse sentados a sus anchas, contemplando el espectáculo. Aún cuando no conozcan la victoria, al menos se libran de conocer la derrota. Viven como deberíamos vivir todos, tranquilos, indiferentes y sin inquietudes. No traen la desgracia a los demás, ni la reciben de manos ajenas. Tu rango y tu riqueza Harry, mi cerebro tal y como es….la belleza de Dorian Grey…los tres sufriremos por lo que los dioses nos han dado, sufriremos terriblemente”

 

 

“Estoy celoso de cualquier cosa cuya belleza no muera. Estoy celoso del retrato que me has hecho. ¿Por qué ha de conservar lo que yo debo perder? Cada momento que pasa me quita algo de mi y se lo da a él”.

 

“En estos tiempos la mayor parte de la gente, muere de una especia de sentido común, y descubren cuando ya es demasiado tarde que lo único de lo que no se arrepiente uno es de sus errores”

 

“Los que aman sólo una vez en la vida si que son simples. Lo que ellos llaman lealtad y su fidelidad yo lo llamo letargo de la rutina”.

 

“Basil fue solo, como se había dispuesto, observando las luces de la pequeña berlina que tenía delante. Empezó a notar una extraña sensación de pérdida. Estaba seguro que Dorian Grey jamás volvería a ser para él todo lo que había sido en el pasado. La vida se había interpuesto entre ellos…Los ojos se le oscurecieron, las calles abarrotadas y brillantes se volvieron borrosas. Cuando el coche se detuvo ante el teatro, fue como si hubieran pasado varios años”

 

“La experiencia no tiene ningún valor ético, es simplemente el nombre que le damos a los errores”.

 

Si tenéis algo de tiempo, os recomiendo que os acerquéis a la obra de Oscar Wilde, un autor hasta cierto punto bastante desconocido para nosotros.

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