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Reflexiones

Lembranzas....

Lembranzas....

¿Acaso no es esto "El Paraíso"?

Dejar huella....

Mi padre me dijo hace un tiempo, que era importante dejar huella en las personas, dejar una impronta (por supuesto positiva) esa es la forma en la que no se muere. Ser de esas personas que marcan un antes y un después en la vida de los otros, que te cambian, y que por un tiempo iluminan tu vida, te dan paz, te enseñan algo o simplemente te hacen compañía.

A parte de mi padre, hay muy pocas personas que me han dejado huella, concretamente dos, una de ellas por las lecciones de vida que me dio, y por simplemente entregarme mucho sin pedir nada a cambio, me enseñó que la vida todo lo paga, y que tarde o temprano uno siempre recoge lo que siembra, es posible que esa persona ni sepa lo importante que fue para mi, básicamente porque nunca se lo dije, aunque creo que lo sabe, a veces los gestos, una sonrisa o un abrazo de despedida dicen mucho más que las palabras.

La otra persona, que me ha dejado huella me ha enseñado que muchas veces las diferencias que separan a las personas las hacemos nosotros mismos, y lo que es más importante ha hecho "nacer" cosas en mi que creí muertas o al menos pensé que ya no existían...

Ambas personas, han sabido mirar dentro de mi, me han dado la oportunidad y me han dejado ser yo, me han dado la libertad de pensar y de ser, pero sobre todo han respetado lo que soy.....

Es algo bonito dejar huella en los demás, mi viejo tenía razón, porque aunque pasen los años, aunque te separes de la gente, siempre te queda ese resquicio de cariño,pero sobre todo, siguen mucho tiempo vivos en ti...

El hombre que ayuda...

COMENTARIO: No se trata de ayudar, sino de compartir. Pues las tareas domésticas no son tarea obligatoria de la mujer porque sí.

Hace unos días contemplé en televisión un reportaje que versaba sobre el reparto de las tareas domésticas entre hombres y mujeres. Si dijera que me escandalicé, sería un hipócrita de tomo y lomo: he visto esas cosas mil veces.
El meollo del asunto está en el verbo “ayudar”.

Pregunta: “¿Comparte usted las tareas del hogar?”. Respuesta: “Sí, sí; yo ayudo a mi mujer”. Luego se profundiza –no hace falta bucear mucho– y se descubre que la ayuda consiste en labores tan esforzadas como freír un par de huevos si a ella le falta el tiempo, lavar cuatro platos o conminar a la chiquillería a meterse en la cama.

A eso puede llamársele participar, pero al modo en que puede presumir de haber sido agraciado con el Gordo de Navidad quien lleva una participación de 30 céntimos. Compartir, en rigor, es establecer dos lotes equivalentes. No se trata de “echar una mano”, sino de tener un grado de responsabilidad comparable y, llegado el caso, invertible.


En España hay una irritante tendencia a confundir el trabajo, en general, con el trabajo asalariado, en particular. Quitando unos pocos centenares de holgazanas profesionales, emplear la expresión “mujer trabajadora” no sólo es redundante, sino también desorientador. La mayoría de madres de familia que conozco se pegan unas palizas diarias de aúpa. Pero lo más hiriente es que cuando son los dos integrantes de la pareja quienes acuden a ganarse el pan a una fábrica, oficina o tienda, o incluso cuando sólo lo hace ella, la respuesta es la misma: “Oiga, pero sepa que yo la ayudo en lo que puedo”.

Fuente:Público. Autor: Javier Ortiz

Recuerdos de Aquellas tardes....

Recuerdo aquella tarde bastante a menudo. Cada vez que paso por delante de aquel banco y por el mismo lugar, me acuerdo de lo reveladora que fue.

 

Como tantos otros días, estabamos sentados, él y yo, compartiendo nuestras bromas y confidencias, él se sentía muy cómodo conmigo, yo en el cielo...sin embargo fue en ese momento, cuando lo tenía tan cerca, cuando me rozaba con su tacto, cuando rozó su mano con mi mejilla cuando me di cuenta que jamás sería para mí, y como diría Gabriel García Márquez, “no hay peor forma de extrañar a alguien, que tenerlo sentado a tu lado y saber que nunca será para ti”..y fue así...nunca fue para mí.

 

Él que lo fue todo, en aquellos días y aquellas tardes, se convirtió en nada, sus “provocaciones”, nuestras bromas compartidas, sus tonteos y flirteos, su amor a la “revolución”, nuestra complicidad, nuestras graciosos e- mails, nuestros cigarros a medias, sus originales regalos, sus inesperadas visitas que aliviaban mi tremenda soledad...todo eso se quedó en mi recuerdo, se quedó en aquella tarde y en aquel banco.

 

Ahora mirando hacia atrás, no puedo más que sentir un gran cariño, por esos días, que significaron tanto para mí, no sólo por él, sino por la que soy hoy día, por como crecí como persona, y por como han cambiado las cosas.Han cambiado mucho...

 

Hace tiempo, que no lo veo ni se nada de él...sólo espero que le vaya bien la vida tal y como merece, y le doy las gracias, por la lección de vida que me dio...él y yo  sabemos cual fue...:)

Novidades do camarada Alberto

Crónica dun fraude anunciado: 15M, eleccións presidenciais en El Salvador, estratexia de difamación política e violación do código electoral‏
Ola Compas:
 
Comprobadeo por vos mesmos. A pesar da efectividade da maquinaria pesada de ARENA e a súa estratexia do medo e de demonización do FMLN, agardamos que mañá, o pobo salvadoreño e as súas bases electorais se movilicen para botar fóra o mal goberno de ARENA. Cómpre a acción de todas as forzas sociais, tendo en conta as prácticas sistemáticas de fraude e corrupción administrativa desta democracia de baixa intensidade, ou mellor dito, desta república bananera, desenvoltas nestes tres primeiros meses que van de ano. 
 
Fagamos un exercicio colectivo de investigación empírica participativa. Introducide os seguintes Documentos Únicos de Identidade na pestaña que se abre no sitio oficial do Tribunal Supremo Electoral e veredes o resutlado.
 
Esta semana, agardábase a chegada de máis de 50.000 catrach@s (hondureñ@s) e chapines/as (guatemaltec@s), convocad@s por ARENA para votar por un puñado de dólares. As colas na oficina central de expedición de D.U.I. de San Salvador ao longo das derradeiras semanas era quilométrica. 
 
 
Comprobade o fraude por vós mesm@s:
Visitade a páxina oficial do TSE http://www.tse.gob.sv
Agora introduce este D.U.I 04025081-5
Unha vez verificado ese número, escribide este otro DUI 04166651-4.
 
 
Conclusión: unha mesma persoa con dous D.U.I.
 
 
Anéxovos tamén o enlace dos resultados das eleccións municipais e lexislativas celebradas o pasado 18 de xaneiro. Trataron de vendelos como un exemplo de democracia e transparencia electoral, pero se os revisades de forma superficial, decatarédesvos que foi un absoluto e escandaloso pucherazo que clamou o ceo. Que podemos agardar mañá nas eleccións presidenciais? Pois máis do mesmo. Só espero que o FMLN non comulgue con rodas de muíño e denuncie o fraude.
 
Enlace electrónico do IUDOP (Instituto Universitario De Opinión Pública) da UCA (Universidade Centroamericana) "José Simeón Cañas":
 
http://www.uca.edu.sv/publica/iudop/Web/2009/Informe118.pdf
 
Saúde e Digna Rabia. Xa vén o cambio. Xa nace a esperanza. A loita continúa.
 
 
 

¿Galicia Bilingüe?por Joan Garí....

La circunstancia electoral gallega nos ha proporcionado nuevos e interesantes elementos relacionados con la polémica lingüística. El pasado día 8, por ejemplo, hubo una manifestación en Santiago convocada por una entidad llamada Galicia Bilingüe en contra de la imposición del gallego en la enseñanza.

  No soy gallego, pero como vivo en  el País Valenciano, donde también se hablan diferentes lenguas, seguí con interés los avatares de la querella. Para empezar, me sorprendieron algunas pancartas del acto. Un tipo con un disfraz a manchas blancas y negras sostenía una donde decía: “El gallego sólo sirve para hablar con las vacas”. Comprendo que los que piensen como el rumiante en cuestión vivan realmente con gran desazón en Galicia. Para ellos debe de resultar insoportable comprobar cómo el gallego salta la valla y se expande fuera de la lechería.

  Me resulta también curioso que los organizadores se cobijen bajo el rótulo “Galicia bilingüe” y que su batalla se concentre en el derecho de los padres a elegir en exclusiva la lengua de la escuela de sus hijos. Según ellos “sobre la base de la imposición no se puede construir una sociedad libre”. Y ése es, en efecto, el quid de la cuestión.

  Para empezar, el bilingüismo es un fenómeno estrictamente individual. Un país no puede ser “bilingüe”: un individuo sí. ¿Y cómo puede un escolar gallego llegar a dominar perfectamente el gallego y el castellano? Pues en eso los sociolingüistas están todos de acuerdo: sólo la enseñanza mayoritariamente en gallego puede garantizar el bilingüismo. No hay ningún peligro de que ese niño no aprenda castellano (de hecho, no hay ningún ciudadano de España, a día de hoy, que no sepa castellano). Pero si lo que pretendemos es que sea bilingüe, y no monolingüe en castellano, entonces debe estudiar mayoritariamente en gallego. Así dominará las dos lenguas y luego usará la que querrá.

  Quizá suene paradójico, pero el Estado –la Xunta, en este caso- tiene todo el derecho del mundo a “imponer” la enseñanza en gallego, como lo tiene a imponer las normas de tráfico o el impuesto sobre la renta. De hecho, esa es su obligación, puesto que los derechos de  los padres acaban donde empiezan los derechos de la sociedad democrática. Sólo así se asegurará realmente la existencia de una “Galicia bilingüe”. De donde se sigue que toda la polémica subsiguiente no tiene ningún sentido, salvo que lo que se pretenda es convertir al gallego en pasto para las vacas…

Fuente: Público

¿¿¿Existe el amor....???

No tengo opción a elegir, porque no puedo dejar de quererte aunque quisiera...ya no hay vuelta atrás, en el amor nunca hay vuelta atrás, sólo pasos hacia delante, en todo caso huídas hacia adelante.

 

He tenido que alejarme de ti para no hacerte más daño, pero olvidarte no puedo, no podré nunca...han pasado muchos cuerpos, ojos, caricias por mi piel y ninguno me ha hecho sentir, ese estremecimiento que me conmovía al mirarte a los ojos, ese temor a que me dejes de querer, a no volverte a ver...a perderte...

 

Dicen que sólo una vez en la vida se quiere de verdad, que sólo una vez en la vida hay una persona que nos enseña lo que es el amor. Para mi, lo fuíste tú...me burlaba del amor sin sentido,  y de repente apareciste y me enseñaste que el amor existe, el amor de verdad, el amor por el que lo darías todo, el amor por el que te falta el aire, el amor que te hace entender que la vida merece la pena, el amor que sientes al ver que la otra persona es única y extraordinaria.

 

Ahora en el ocaso de mi vida, sólo puedo lamentarme de no haber estado a tu altura, pero que sepas, mi chinita que todavía hoy te recuerdo y me estremezco...que todavía hoy te amo con toda mi alma...

(Remberto Fernández)

......

"Qué solo se siente uno a veces...sobre todo cuando la tristeza te sobreviene de repente....cuando te das cuenta que estás perdiendo el tiempo y la vida; cuando el amor se te escapa entre los dedos. Cuando no te queda ya esperanza. Qué ´solo se siente uno a veces, cuando todo tu mundo se construye sobre mentiras, cuando la vida te da la espalda...cuando intentas que sea un sí....y será un no...

 

Qué solo se siente uno a veces, cuando te das cuenta de que cometiste un error, cuando tienes que justificarlo frente a los demás que te atacan sin piedad por ello, cuando además te das cuenta que tienen la razón. Qué solo se siente una a veces...cuando te das cuenta que hace mucho tiempo que perdiste el norte...qué renunciaste a unas cosas, por otras de menor valor, que te convenciste de algo, que sólo era imagen y sueño...qué solo se siente uno, cuando no tiene nada más que un corazón roto y unos cuantos recuerdos de plenitud....cuando no tiene nada que ofrecer, y nada que esperar…..”

(Remberto Fernández)

Carta a padre:

Me hace mucha falta, todavia a mis a punto de cumplir 27 años, necesito de sus consejos, de su hombro y de su apoyo. Todavía me siento perdida muchas veces, todavía me encuentro sola, todavía no he encontrado lo que usted suele llamar “su fe”.

 

Todo el mundo me dice que soy como usted pero en mujer, que reconocen en mi la fuerza, el coraje y la pasión para todo, que usted invierte en lo que emprende. Yo no sé si es eso, pero la verdad es que es la persona que mejor me ha entendido, que mejor me ha sabido escuchar, sin juzgarme jamás. Siempre ha tenido una palabra de amor...siempre me ha enseñado lo que vale de verdad en la vida...y no es otra cosa que AMAR LA VIDA MISMA.

 

Lo admiro profundamente, no sólo por lo que dice, sino también por lo que calla, por lo que es y lo que no, por saber que cada uno tiene que cometer sus errores para aprender a vivir, lo admiro porque vive sin doble fondo, con la verdad por delante, lo admiro porque sabe ver el lado “romántico” de la vida...

 

Mañana se cumplen 27 años de mi nacimiento....¡qué lejos queda!¡qué diferente todo, verdad?!...ojala estuviese aquí para compartir conmigo este día, pero lo tendré presente,

Siempre lo tengo presente y ahora más que nunca....

 

No se me muera viejo......aún no....todavía nos queda mucho por aprender....:)

 

 

Entrevista a Marcos. Gabriel García Márquez y Roberto Pombo

El subcomandante Marcos llegó en 1984 a la selva lacandona de Chiapas, en el sureste de México, y allí vivió durante 17 años con las comunidades indígenas tzotziles y tzeltales hasta el 11 de marzo pasado, cuando la marcha que encabezó y que cruzó medio país remató con una manifestación gigantesca en la Plaza de la Constitución -mejor conocida como el Zócalo- de Ciudad de México.

En ese lugar, cargado de un enorme peso histórico, el jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sin un arma encima, hizo oficial la decisión de su movimiento de hacer política por las buenas. Desde ese día los mexicanos tienen el alma en vilo, pues saben que en buena medida el destino del país depende del éxito o del fracaso de las gestiones de este misterioso hombre encapuchado y del puñado de comandantes que componen su estado mayor. Su misión es lograr la aprobación de una ley de derechos para los indígenas y sentar al Gobierno de Vicente Fox, cara a cara, en una mesa de negociación.

Marcos se instaló con su gente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), al sur de la ciudad, cuyos salones de clase improvisados como dormitorios y recintos de reuniones se han convertido en el centro de la atención de la opinión pública mundial, debido a la importancia de sus inquilinos actuales y a la catarata de noticias de implicaciones definitivas que se generan allí minuto a minuto.

El subcomandante de los zapatistas no había logrado que el Congreso le permitiera exponer su criterio sobre la ley de los indígenas ante los diputados en pleno, pues la división de opiniones en todos los partidos políticos impedía alcanzar cualquier consenso frente al tema. Al final, el jueves, se abrió una luz de esperanza cuando el Congreso aprobó, en una votación apretada, la propuesta de oirlo. Entre tanto, Marcos y el presidente Fox buscaban sin éxito ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor manera de dar el primer paso para iniciar en firme el proceso de conversaciones de paz entre la guerrilla y el Gobierno.

La semana pasada terminó en un suspenso tremendo. Antes de la decisión del Congreso, los zapatistas habían anunciado su determinación de regresar a Chiapas por considerar que la clase política se estaba cerrando al diálogo, y para atajarlos Fox había respondido con la orden de levantar los puestos de vigilancia militar en la zona del conflicto y con el anuncio de que liberaría al resto de los guerrilleros que aún están en prisión. El temor que generaba el ingreso zapatista a Ciudad de México para exigir los derechos de los indígenas parecía haber sido superado por la inquietud que producía la posibilidad de que regresaran a su tierra con las manos vacías.

A través de una cadena de mensajes con amigos comunes, el subcomandante Marcos aceptó hablar con los periodistas de CAMBIO. La cita era a las 9:30 de una noche de la semana pasada. La entrada principal de la Escuela de Antropología está protegida por agentes de la policía, y un grupo de estudiantes, que hace guardia las 24 horas del día, vigila los salones de clase donde están los zapatistas. Después de atravesar los dos anillos de seguridad, llegamos al lugar de la reunión donde no había más que una mesa y tres sillas. Cinco minutos más tarde llegó Marcos y habló con nosotros.

CAMBIO: Después de siete años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional anunció que un día entrarían triunfantes a Ciudad de México, usted entra a la capital y encuentra el Zócalo completamente lleno. ¿Qué sintió al subirse a la tarima y ver ese espectáculo?

Subcomandante Marcos: Siguiendo la tradición zapatista de anticlímax, el peor lugar para ver una manifestación en el Zócalo es el templete. Había mucho sol, mucho smog, teníamos dolor de cabeza y estábamos muy preocupados contando a las personas que se iban desmayando delante de nosotros. Yo le comentaba a mi compañero, el comandante Tacho, que debíamos apurarnos porque cuando empezáramos a hablar nosotros no iba a quedar nadie en la plaza. No alcanzaba a verse toda la extensión. La distancia que teníamos por seguridad respecto a la gente, era una distancia también emotiva, y no nos enteramos de lo que pasó en el Zócalo hasta cuando leímos las crónicas y vimos las fotos al día siguiente. En ese sentido, y ya valorando sobre lo que otros nos dicen que fue, sí pensamos que fue la culminación de una etapa, que nuestro discurso, nuestra palabra en ese día era la apropiada y la más acertada, que desconcertamos a sectores que hubieran esperado que fuéramos a tomar el Palacio o a llamar a una insurrección generalizada. Pero también a los que pensaban que nuestro discurso se iba a limitar a la cuestión poética o lírica. Creo que el balance conseguido fue suficiente y que de una u otra forma el Ezln estaba hablando en el Zócalo el 11 de marzo, pero no del 2001, sino que estaba hablando de algo que estaba todavía por completarse: ese sentimiento que significa que la derrota definitiva del racismo se convierta en una política de Estado, en una política educativa, en un sentimiento de toda la sociedad mexicana. Como que eso ya está resuelto ahí, pero falta todavía algún trecho. Como decimos los militares, la batalla estaba ganada, pero todavía había algunos combates que dar. Creo, finalmente, que el Zócalo del día 11 de marzo nos decía que había sido acertado dejar las armas a un lado, que no era eso lo que provocaba que tuviéramos interpelación con la sociedad, que la apuesta a una movilización pacífica era correcta y que daba resultados. Falta que el Estado mexicano lo entienda, que el Gobierno en concreto lo entienda.

“El 11 de marzo nos dijo que fue acertado dejar las armas a un lado, que la apuesta a una movilización pacífica era correcta”.

Usted utilizó la expresión "como decimos los militares". Para los colombianos que hemos oído a nuestra guerrilla, el suyo no suena como un discurso militar. ¿Qué tanto de militares tienen usted y su movimiento, y cómo describe la guerra en la que ha luchado?

Nosotros nos hicimos dentro de un ejército, el Zapatista de Liberación Nacional. La estructura es militar. El subcomandante Marcos es el jefe militar de un ejército. En todo caso nuestro ejército es un ejército muy otro porque lo que se está proponiendo es dejar de ser ejército. El militar es una persona absurda que tiene que recurrir a las armas para poder convencer al otro de que su razón es la razón que debe proceder, y en ese sentido el movimiento no tiene futuro si su futuro es el militar. Si el Ezln se perpetúa como una estructura armada militar, va al fracaso. Al fracaso como una opción de ideas, de posición frente al mundo. Y lo peor que le podría pasar, aparte de eso, sería que llegara al poder y se instalara como un ejército revolucionario. Para nosotros sería un fracaso. Lo que sería un éxito para una organización político-militar de las décadas del 60 y del 70, que surgió con los movimientos de liberación nacional, para nosotros sería un fracaso. Nosotros hemos visto que finalmente esas victorias eran fracasos o derrotas ocultas detrás de su propia máscara. Que lo que estaba pendiente siempre era el lugar de la gente, de la sociedad civil, del pueblo. Que finalmente es una disputa entre dos hegemonías. Está un poder opresor que desde arriba decide por la sociedad, y un grupo de iluminados que decide conducir al país por el buen rumbo y desplaza a ese otro grupo del poder, toma el poder y también decide por la sociedad. Para nosotros esa es una lucha de hegemonías, y siempre hay una buena y una mala: la que va ganando es la buena y la que va perdiendo es la mala. Pero para el resto de la sociedad, las cosas no están cambiando en lo fundamental. En el Ezln llega un momento en que se ve rebasado por lo que es el zapatismo. La E de la sigla queda empequeñecida, con las manos amarradas, de tal forma que para nosotros no sólo no significa una carga movilizarnos sin armas, sino que en cierto sentido también es un alivio. De hecho, la fajilla pesa menos que antes y sentimos que pesa menos la parafernalia militar que necesariamente lleva un grupo armado a la hora del diálogo con la gente. No se puede reconstruir el mundo, ni la sociedad, ni reconstruir los estados nacionales ahora destruidos, sobre una disputa que consiste en quién va a imponer su hegemonía en la sociedad. El mundo y en concreto la sociedad mexicana, está compuesto por diferentes, y la relación se tiene que construir entre esos diferentes con base en el respeto y la tolerancia, cosas que no aparecen en ninguno de los discursos de las organizaciones político-militares de las décadas del 60 y del 70. La realidad ha llegado a pasar la cuenta como siempre ocurre, y para los movimientos armados de liberación nacional el costo de la factura ha sido muy alto.

“Creer que podemos hablar por otros más allá de nosotros es masturbación política”.

Usted parece tener diferencias con la izquierda tradicional también en cuanto a los sectores sociales que los grupos representan. ¿Eso es así?

Voy a señalar a grandes rasgos dos vacíos de la izquierda latinoamericana revolucionaria. Uno de ellos es el de los pueblos indios, de los que somos partícipes, y otros son los grupos supuestamente minoritarios. Aunque si todos nos quitáramos el pasamontañas no serían tan minoritarios, como son los homosexuales, las lesbianas, los transexuales. Esos sectores no sólo son obviados por los discursos de la izquierda latinoamericana de esas décadas y que todavía hacen carrera en el presente, sino que también se ha propuesto el marco teórico de lo que entonces era el marxismo-leninismo: prescindir de ellos y verlos como parte del proceso que debe ser eliminado. El homosexual, por ejemplo, es sospechoso de traidor, es un elemento nocivo para el movimiento y para el Estado socialista. Y el indígena es un elemento de retraso que impide que las fuerzas productivas... bla, bla, bla. Entonces lo que corresponde es eliminar esos sectores, para algunos en centros de reclusión o de reeducación, y para otros su asimilación en el proceso productivo y su transformación en mano de obra calificada. Proletarios, para ponerlo en esos términos.

Los guerrilleros suelen hablar en nombre de las mayorías. Sorprende que en su discurso usted habla en nombre de las minorías, cuando podría hablar del pueblo pobre o explotado. ¿Por qué lo hace?

Toda vanguardia se supone que es representante de la mayoría. En nuestro caso pensamos que eso no sólo es falso sino que, en el mejor de los casos, no va más allá de un buen deseo, y en el peor de los casos es un claro ejercicio de suplantación. A la hora en que se ponen en juego las fuerzas sociales, se da cuenta de que la vanguardia no es tan vanguardia y de que los representados no se reconocen en ella. A la hora en que el Ezln está renunciando a ser vanguardia, está reconociendo su horizonte real. Creer que podemos hacer esto, que podemos hablar por éstos más allá de nosotros, es masturbación política. Y en algunos casos ni siquiera es eso porque ni siquiera se siente el placer del onanismo. Apenas el que se puede obtener en los panfletos que finalmente uno es el mismo que los consume. Estamos tratando de ser honestos con nosotros mismos y alguien puede decir que es un asunto de bondad humana. No. Podemos ser incluso cínicos y decir que ser honestos nos ha dado resultado cuando decimos que sólo representamos a las comunidades indígenas zapatistas de una zona del sureste mexicano. Pero nuestro discurso ha logrado tocar el oído de mucha gente más. Hasta ahí llegamos. No más. En todos los discursos que fuimos soltando a lo largo de esta marcha le estábamos diciendo a la gente y nos estábamos diciendo a nosotros mismos que no podíamos ni debíamos empezar a encabezar o a abanderar las luchas que íbamos tocando. Nosotros suponíamos que el México de abajo estaba muy a flor de piel, que había muchas injusticias, muchos reclamos, muchas heridas... En nuestras cabezas hacíamos la imagen de que cuando nuestra marcha iniciara teníamos que llevar un arado para ir levantando la tierra y que esto fuera surgiendo. Nosotros teníamos que ser honestos y decirle a la gente que no veníamos a encabezar nada de eso. Veníamos a encabezar esta demanda y con base en ésta se podían encadenar otras. Pero ésa es otra historia.

“Si el Ezln llegara al poder y se instalara como un ejército revolucionario, para nosotros sería un fracaso”.

¿Los discursos de su marcha se fueron construyendo pueblo por pueblo hasta llegar al de Ciudad de México, o los diseñó desde el comienzo para ser dichos de esa forma, y que el último no fuera necesariamente el más fuerte?

Mire, está la versión oficial y la versión real. La oficial es que nos dimos cuenta en ese momento de que los teníamos que hacer, y la versión real es que el discurso se fue construyendo en estos siete años. Llega un momento en que el zapatismo del Ezln es rebasado ya por muchas cosas. Estamos respondiendo no a lo que éramos antes de 1994, tampoco a lo que fuimos en los primeros días de 1994 cuando estábamos combatiendo, sino que sentimos que hemos ido adquiriendo una serie de compromisos éticos a lo largo de estos siete años. Lo que ocurrió es que pretendiendo llevar un arado, que finalmente no lo conseguimos a la hora de la hora, bastaba el propio batallar de la planta del pie cuando íbamos caminando para que esto fuera brotando. En cada plaza les fuimos diciendo a todos: "no venimos a dirigirlos, no venimos a decirles qué hacer sino que venimos a pedirles ayuda". Aún así, a lo largo de la marcha recibimos legajos de reclamos que venían desde antes de la revolución mexicana en espera de que alguien resuelva el problema. Si pudiéramos resumir el discurso de la marcha zapatista hasta hoy, sería: "Nadie lo va a hacer por nosotros". Hay que cambiar las formas organizativas, e incluso rehacer el quehacer político para que esto sea posible. Cuando decimos “no” a los líderes, en el fondo también estamos diciendo “no” a nosotros.

Usted y los zapatistas están en la cima de su prestigio, acaba de caer el PRI en México, hay un proyecto de ley en el Congreso que crea un estatuto indígena, y puede empezar la negociación que usted plantea. ¿Cómo ve el panorama?

Como una lucha y una disputa entre un reloj que chequea el horario de ingreso de los empleados de una empresa, que es el reloj de Fox, y el nuestro que es un reloj de arena. La disputa es entre que nosotros nos acomodemos a ese reloj de chequeo y Fox se acomode al reloj de arena. No va a ser ni uno ni otro. Tenemos que entender, él y nosotros, que tenemos que construir otro reloj de común acuerdo, y que ese es el reloj que va a marcar el ritmo del proceso de diálogo y finalmente el de la paz. Estamos en el terreno de ellos, el de la sede del poder político, donde la clase política está en el medio en donde se desarrolla. Estamos con una organización perfectamente ineficaz a la hora de hacer política, al menos esa política. Somos torpes, balbuceantes y con buena voluntad. Del otro lado están los que manejan bien esos códigos. Es, otra vez, una disputa entre si el quehacer político va a ser el que dicte la clase política o el que nosotros traemos. Pienso, otra vez, que no va a ser ni uno ni otro. Cuando hicimos la guerra tuvimos que desafiar al Gobierno y ahora para construir la paz tenemos que desafiar no sólo al Gobierno sino a todo el Estado mexicano. No hay una mesa para sentarse a dialogar con el Gobierno. La tenemos que construir. El reto es que tenemos que convencer al Gobierno de que tenemos que hacer esa mesa, que debe sentarse y que va a ganar. Y que si no lo hace va a perder.

¿Quiénes deben estar en esa mesa?

Por un lado el Gobierno y por el otro nosotros

“Nosotros no tenemos entre nuestros sueños húmedos una foto con Vicente Fox”.

¿Fox no está aceptando de hecho esa mesa cuando dice que quiere hablar con usted, y que lo recibe en Palacio o que hablan en el lugar que usted escoja?

Lo que él está diciendo es que quiere su parte del pastel mediático, porque no se ha convertido esto en un proceso de diálogo y negociación sino en una carrera de popularidad. Lo que quiere Fox es conseguir la foto para garantizar su presencia en los medios de comunicación. El proceso de paz no se construye con un evento coyuntural sino con un diálogo. Ese proceso no se construye con fotos, sino dando señales, sentándose y dedicándose a eso. Nosotros estamos dispuestos a hablar con Fox, si él se va a responsabilizar del diálogo y la negociación hasta que termine. Pero nosotros le preguntaríamos: ¿entonces, quién va a gobernar al país durante el tiempo en que esté reunido con nosotros, que será un proceso arduo? Bueno, qué les voy a decir yo a los colombianos de eso, si saben que los procesos de negociación y diálogo de un conflicto armado son escabrosos y que no es posible que el jefe del Ejecutivo se dedique de tiempo completo a eso. Que nombre un comisionado y sobre ese comisionado lo podemos construir. No hay afán. Nosotros no tenemos entre nuestros sueños húmedos una foto con Vicente Fox.

En ese proceso tan largo, ¿va a seguir así, vestido de guerrillero en un recinto universitario? ¿Cómo es un día suyo?

Me levanto, doy entrevistas y llega la hora de volver a dormir (risas). Hacemos interlocución con varios de estos grupos que le he mencionado. Un montón de mundos o submundos -depende de cómo estén perseguidos y marginados- que el discurso zapatista ha tocado. Lo que estamos haciendo es tener dos mesas y una de esas sillas giratorias y de rueditas que había cuando yo era joven. Estamos en este momento en una mesa con el Congreso de la Unión y en otra mesa con las comunidades de la Ciudad de México. Pero nos preocupa que el Congreso nos está dando el tratamiento que le da a cualquiera que pide ser atendido y le dicen que espere porque están atendiendo otros asuntos. Si esto es así, son muchas cosas las que se lastiman porque no sólo está en juego el reconocimiento de los derechos indígenas. Sería una carambola mala porque los golpeados serían muchos. La gente no va aceptar que la volteen a mirar sólo en la fecha electoral. Además sería una señal para los otros grupos político-militares más radicales, que han crecido con la bandera de que la negociación política es una claudicación.

Entre paréntesis, dice usted que había sillas giratorias cuando era joven. ¿Cuántos años tiene?

Yo tengo 518 años...(risas).

¿El diálogo que ustedes proponen busca la creación de nuevos mecanismos de participación popular para la toma de decisiones o están detrás de decisiones de Gobierno que consideran necesarias para el país?

El diálogo significa simplemente acordar las reglas para que la disputa que se da entre ellos y nosotros sea en otro terreno. Lo que está en la mesa del diálogo no es el modelo económico. Lo que está en juego es cómo nos vamos a disputar eso. Es algo que Vicente Fox tiene que entender. Nosotros no nos vamos a hacer foxistas en la mesa. Lo que la mesa tiene que construir es que este pasamontañas salga con dignidad y que ni yo ni nadie tenga que regresar a llenar esto de parafernalia militar. El reto es que no sólo tenemos que construir la mesa, sino que tenemos que construir al interlocutor. Tenemos que construirlo como un hombre de Estado y no como producto de la mercadotecnia o del diseño de los especialistas de imagen. No es fácil. Era más fácil la guerra. Pero con la guerra lo que es irremediable es mucho mayor. En la política siempre se puede remediar.

“El proceso no se construye con fotos, sino dando señales, sentándose y dedicándose a eso”.

Su indumentaria es extraña: un pañuelo raído amarrado al cuello y una gorra deshecha. Pero a la vez lleva una linterna que aquí no necesita, un aparato de comunicaciones que se ve muy sofisticado y tiene un reloj en cada muñeca. ¿Son símbolos? ¿Qué significa todo eso?

La linterna es porque nos tienen metidos en un hueco donde no hay luz y el radio es para que mis asesores de imagen me dicten las respuestas a las preguntas de los periodistas. No. En serio. Este es un walkie talkie comunicado con seguridad y con nuestra gente en la selva para que nos comuniquen si hay algún problema. Hemos recibido varias amenazas de muerte. El paliacate (pañuelo) era rojo y nuevo cuando tomamos San Cristóbal de las Casas hace siete años. Y la gorra es con la que llegué a la selva lacandona hace 18 años. Con un reloj llegué a esa selva y el otro es de cuando empezó el alto el fuego. Cuando las dos horas coincidan significa que se acabó el zapatismo como ejército y que siguen otra etapa, otro reloj y otro tiempo.

¿Cómo ve a la guerrilla colombiana y en general el conflicto armado de nuestro país?

Desde acá veo muy poco. Lo que dejan filtrar los medios de comunicación: el proceso de diálogo y negociación que tienen ahora, las dificultades que surgen en ese proceso. Por lo que alcanzo a ver es un proceso de diálogo muy tradicional, no es novedoso. Están sentados los dos a la mesa y los dos están poniendo al mismo tiempo en juego sus fuerzas militares para construir posiciones ventajosas en la mesa. O al revés, porque no sabemos qué tiene cada quien en la cabeza. A lo mejor la mesa está produciendo situaciones ventajosas para los enfrentamientos militares. No hacemos mucho caso sobre las acusaciones de ligas con el narcotráfico porque no sería la primera vez que se le acusa a alguien de esas cosas y luego resulta que no es cierto. Dejamos el beneficio de la duda. No lo calificamos como bueno o malo, pero sí tomamos distancia como lo hacemos con otros grupos armados en México en cuanto que consideramos que no es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución. Todo, incluyendo llevarse entre las patas a civiles, por ejemplo. No es ético que la toma del poder cubra de bondad las acciones de cualquier organización revolucionaria. No creemos eso de que el fin justifica los medios. Finalmente nosotros pensamos que el medio es el fin. Construimos nuestro objetivo a la hora en que vamos construyendo los medios por los que vamos luchando. En ese sentido, el valor que le damos a la palabra, a la honestidad y a la sinceridad es grande, aunque a veces pequemos de ingenuos. Por ejemplo, el 1° de enero de 1994, antes de atacar al Ejército, nosotros le dijimos que lo íbamos a atacar. No nos creyó. A veces nos da resultado y a veces no. Pero a nosotros nos satisface que, como organización, nos vayamos construyendo una identidad.

¿Usted cree posible negociar la paz en medio de la guerra como sucede en Colombia?

Es muy cómodo y muy irresponsable opinar desde acá sobre lo de allá. Un proceso de diálogo y negociación no tiene éxito si las partes no renuncian a vencer. Si una de las partes utiliza el proceso de diálogo como un tour de force para ver quién derrota al contrario, el proceso de diálogo va a fracasar tarde o temprano. En ese caso, el terreno de la confrontación militar se está trasladando a la mesa. Para que el diálogo y la negociación tengan éxito necesitan partir los dos del precedente de que no pueden vencer al contrario. Hay que construir una salida que signifique la victoria para los dos, y en el peor de los casos que signifique una derrota para los dos. Pero que no siga la confrontación como está. Claro que es difícil, sobre todo en movimientos que tienen muchos años como es el caso de la guerrilla colombiana. Hay mucho ya lastimado de uno y otro lado y muchas deudas pendientes, pero creo que nunca es tarde para intentarlo.

“Para que la negociación tenga éxito las partes necesitan partir del precedente de que no pueden vencer al contrario”.

¿Todavía, en medio de todos esos rollos, tiene tiempo para leer?

Sí porque si no... ¿qué hacemos? En los ejércitos de antes, el militar aprovechaba el tiempo para limpiar su arma y rehacerse de parque. En este caso, como nuestras armas son las palabras, tenemos que estar pendientes de nuestro arsenal a cada momento.

“Lo más que llegaron a decirme fue que era un rabanito: rojo por fuera y blanco por dentro”.

Todo lo que dice, la forma en que lo dice y el contenido, demuestran una formación literaria muy seria y muy antigua. ¿Cómo se hizo y de dónde salió?

Tiene que ver con lo que fue nuestra niñez. En nuestra familia la palabra tenía un valor muy especial. La forma de asomarse al mundo era a través del lenguaje. No aprendimos a leer en la escuela sino leyendo los periódicos. Mi padre y mi madre nos metían rápidamente a leer libros que te permitían asomarte a otras cosas. De una u otra forma adquirimos la conciencia del lenguaje como una forma no de comunicarnos sino de construir algo. Como si fuera un placer más que un deber. Cuando viene la etapa de las catacumbas, frente a los intelectuales burgueses, la palabra no es lo más valorado. Queda relegado a un segundo plano. Es cuando llegamos a las comunidades indígenas, cuando el lenguaje llega como una catapulta. Te das cuenta de que te faltan palabras para expresar muchas cosas y eso obliga a un trabajo sobre el lenguaje. Volver una y otra vez sobre las palabras para armarlas y desarmarlas.

¿No será al contrario? ¿No será que ese manejo de la palabra es lo que permite esa nueva etapa?

Pasa como en una licuadora. No sabes qué fue lo que le aventaste primero, y lo que se tiene es el coctel.

“No es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución, incluyendo llevarse entre las patas a civiles”.

¿Podemos hablar de esa familia?

Era una familia de clase media. El padre, el jefe de familia, era maestro de escuela rural en la época del cardenismo cuando, como decía él, a los maestros les cortaban las orejas por comunistas. Mi madre, también maestra rural, finalmente cambia de lugar y se hace a una familia de clase media. Quiero decir que era una familia sin ninguna dificultad. Todo esto en provincia, donde el horizonte cultural es la página de sociales de un periódico. El mundo de afuera o el gran mundo era la Ciudad de México y sus librerías, porque eso era el gran atractivo de llegar acá. Eventualmente había ferias del libro en provincia, y ahí era donde podíamos conseguir algo. García Márquez, Fuentes, Monsiváis, Vargas Llosa (independientemente de cómo piense) para mencionar algunos a grandes rasgos, entran a través de mis padres. Nos ponen a leerlos. Cien años de soledad era para explicar lo que era la provincia en ese entonces. La muerte de Artemio Cruz, lo que había pasado con la revolución. Días de guardar, lo que estaba pasando en la clase media. De alguna forma era nuestro retrato pero desnudo, La ciudad y los perros. Todas esas cosas estaban ahí. Estábamos saliendo al mundo de la misma forma en que estábamos saliendo a la literatura. Yo creo que eso nos marcó. No nos asomábamos al mundo a través de un cable noticioso sino a través de una novela, un ensayo o un poema. Eso nos hizo muy otros. Ese fue el cristal que mis padres pusieron, como otro puede poner el cristal de los medios de comunicación, o un cristal negro para que no se vea qué está pasando.

¿En dónde está El Quijote en medio de todas esas lecturas?

Me regalaron un libro cuando cumplí 12 años, hermoso, de pasta dura. Era Don Quijote de la Mancha. Yo lo había leído pero en esas ediciones juveniles. Era un libro caro, un regalo muy especial que por ahí debe estar esperando. Shakespeare es el que llega después. Pero si pudiera dar el orden, diría que en literatura entra primero lo que se llamó como el boom latinoamericano, luego Cervantes, luego García Lorca , y ahí viene una etapa de poesía. De manera que usted (señala a García Márquez) es corresponsable de todo esto.

¿Los existencialistas y Sartre pasaron por ahí?

No. Llegamos tarde a todo eso. Propiamente a la literatura existencial y antes de ella a la literatura revolucionaria, llegamos ya muy maleados, como dirían los ortodoxos. De modo que a Marx y a Engels les entramos muy viciados por la literatura, su sarcasmo y su humor.

¿No había lecturas de teoría política?

En la primera etapa, no. Del A, B, C, D pasamos a la literatura y de ahí a los textos teóricos y políticos hasta que va entrando uno a la preparatoria.

¿Creían sus compañeros que era o podía ser comunista?

No, creo que no. Tal vez lo más que llegaron a decirme fue que era un rabanito: rojo por fuera y blanco por dentro.

“No hay mejor forma para entender el sistema político mexicano en su parte trágica y en su parte cómica que Hamlet, Macbeth y El Quijote”.

¿Qué está leyendo ahora?

El Quijote es el que está de cabecera y por lo regular cargo el Romancero Gitano de García Lorca. El Quijote es el mejor libro de teoría política, seguido de Hamlet y Macbeth. No hay mejor forma para entender el sistema político mexicano en su parte trágica y en su parte cómica: Hamlet, Macbeth y El Quijote. Mejor que cualquier columna de análisis político.

¿Usted escribe a mano o en computadora?

En computadora. Sólo en esta marcha tuve que escribir mucho a mano porque no había tiempo de trabajar. Hago un borrador, después otro y otro y otro. Parece broma, pero es por ahí del séptimo cuando sale.

¿Qué libro está escribiendo?

Estaba intentando escribir un despropósito, que es tratar de explicarnos a nosotros mismos desde nosotros mismos, que es casi imposible. Lo que nosotros tenemos que contar es la paradoja que somos. Por qué un ejército revolucionario no se plantea la toma del poder, por qué un ejército no combate si ese es su trabajo.

Todas las paradojas que hemos enfrentado: que hayamos crecido y nos hayamos hecho fuertes en un sector que está completamente alejado de los canales culturales.

Si todo el mundo sabe quién es usted, ¿para qué el pasamontañas?

Un dejo de coquetería. No saben quién soy, pero además no les importa. Lo que se está jugando aquí es lo que es y no lo que fue el subcomandante Marcos

Carta a Bush.

 

Artículo de Gabriel García Márquez sobre el 11 de septiembre

¿Cómo se siente? ¿Cómo se siente ver que el horror estalla en tu patio y no en el living del vecino? ¿Cómo se siente el miedo apretando tu pecho, el pánico que provocan el ruido ensordecedor, las llamas sin control, los edificios que se derrumban, ese terrible olor que se mete hasta el fondo en los pulmones, los ojos de los inocentes que caminan cubiertos de sangre y polvo?

¿Cómo se vive por un día en tu propia casa la incertidumbre de lo que va a pasar? ¿Cómo se sale del estado de shock? En estado de shock caminaban el 6 de agosto de 1945 los sobrevivientes de Hiroshima. Nada quedaba en pie en la ciudad luego que el artillero norteamericano del Enola Gay dejara caer la bomba. En pocos segundos habían muerto 80. 000 hombres mujeres y niños. Otros 250. 000 morirían en los años siguientes a causa de las radiaciones. Pero ésa era una guerra lejana y ni siquiera existía la televisión.

¿Cómo se siente hoy el horror cuando las terribles imágenes de la televisión te dicen que lo ocurrido el fatídico 11 de septiembre no pasó en una tierra lejana sino en tu propia patria? Otro 11 de setiembre, pero de 28 años atrás, había muerto un presidente de nombre Salvador Allende resistiendo un golpe de Estado que tus gobernantes habían planeado. También fueron tiempos de horror, pero eso pasaba muy lejos de tu frontera, en una ignota republiqueta sudamericana. Las republiquetas estaban en tu patio trasero y nunca te preocupaste mucho cuando tus marines salían a sangre y fuego a imponer sus puntos de vista.

¿Sabías que entre 1824 y 1994 tu país llevó a cabo 73 invasiones a países de América Latina? Las víctimas fueron Puerto Rico, México, Nicaragua, Panamá, Haití, Colombia, Cuba, Honduras, República Dominicana, Islas Vírgenes, El Salvador, Guatemala y Granada.

Hace casi un siglo que tus gobernantes están en guerra. Desde el comienzo del siglo XX, casi no hubo una guerra en el mundo en que la gente de tu Pentágono no hubiera participado. Claro, las bombas siempre explotaron fuera de tu territorio, con excepción de Pearl Harbor cuando la aviación japonesa bombardeó la Séptima Flota en 1941. Pero siempre el horror estuvo lejos.

Cuando las Torres Gemelas se vinieron abajo en medio del polvo, cuando viste las imágenes por televisión o escuchaste los gritos porque estabas esa mañana en Manhattan, ¿pensaste por un segundo en lo que sintieron los campesinos de Vietnam durante muchos años? En Manhattan, la gente caía desde las alturas de los rascacielos como trágicas marionetas. En Vietnam, la gente daba alaridos porque el napalm seguía quemando la carne por mucho tiempo y la muerte era espantosa, tanto como las de quienes caían en un salto desesperado al vacío.

Tu aviación no dejó una fábrica en pie ni un puente sin destruir en Yugoslavia. En Irak fueron 500. 000 los muertos. Medio millón de almas se llevó la Operación Tormenta del Desierto... ¿Cuánta gente desangrada en lugares tan exóticos y lejanos como Vietnam, Irak, Irán, Afganistán, Libia, Angola, Somalia, Congo, Nicaragua, Dominicana, Camboya, Yugoslavia, Sudán, y una lista interminable? En todos esos lugares los proyectiles habían sido fabricados en factorías de tu país, y eran apuntados por tus muchachos, por gente pagada por tu Departamento de Estado, y sólo para que tu pudieras seguir gozando de la forma de vida americana.

Hace casi un siglo que tu país está en guerra con todo el mundo. Curiosamente, tus gobernantes lanzan los jinetes del Apocalipsis en nombre de la libertad y de la democracia. Pero debes saber que para muchos pueblos del mundo (en este planeta donde cada día mueren 24. 000 pobladores por hambre o enfermedades curables), Estados Unidos no representa la libertad, sino un enemigo lejano y terrible que sólo siembra guerra, hambre, miedo y destrucción. Siempre han sido conflictos bélicos lejanos para ti, pero para quienes viven allá es una dolorosa realidad cercana, una guerra donde los edificios se desploman bajo las bombas y donde esa gente encuentra una muerte horrible. Y las víctimas han sido, en el 90 por ciento, civiles, mujeres, ancianos, niños efectos colaterales.

¿Qué se siente cuando el horror golpea a tu puerta aunque sea por un sólo día? ¿Qué se piensa cuando las víctimas en Nueva York son secretarias, operadores de bolsa o empleados de limpieza que pagaban puntualmente sus impuestos y nunca mataron una mosca?

¿Cómo se siente el miedo? ¿Cómo se siente, yanqui, saber que la larga guerra finalmente el 11 de septiembre llegó a tu casa?

Gabriel García Márquez

 

Ustedes las ratas de cloaca....

Ustedes las ratas de cloaca, no comprenden, no tienen sentimientos, consideran  a los demás como inferiores...ustedes los egoístas, los que mantan los sueños, el romanticismo, la idea de la revolución, ustedes son los que evitan que el mundo cambie y vaya a mejor. Ustedes piensan que todo es justificable por conseguir sus fines. Ustedes matan la magia, la ilusión, la esperanza...borran del mundo la imaginación, los sueños..dejan la existencia gris, sin luz, sin mirada y sin futuro....

 

Las ratas de cloaca viven en la oscuridad y no soportan la pureza y la luz, se nutren de la suciedad, de la podredumbre humana y de la basura, se alimentan de la muerte y del odio de la humanidad...escupen odio, para sembrar guerras....disfrutan del dolor de los demás, y se nutren de ese odio para llenar sus vacios corazones.

 

Viven felices viendo sufrir a los demás, se apoyan en el poder, y justifican muertes, matanzas y mentiras en “pos” de “su paz”. No sienten ni se preocupan nada más que por ellos, y su mundo, no existe más allá de su ombligo.

 

La violencia es su lenguaje, y el odio su manera de persistir...alimentan su odio y el de los demás...

 

Utilizan la mentira y el engaño como medio de supervivencia...no tienen piedad al mirar al débil, y limpian las botas de todo poderoso...incapaces de luchar por un ideal que vaya más allá de sí mismos, cobardes de entregarse a alguien más que a su propio egoísmo....

 

Ustedes las ratas de cloaca, me dan asco...mucho asco...pero también mucha piedad, por ser así, pro vivir de infringir dolor a los demás, y por no sentir más que así mismos...me dan pena porque quien no ha experimentado ni una sola vez, o quien o ha sentido amor, en realidad no ha vivido nunca....no ha sabido vivir.

Estoy derrotado por Laussen

Es una lástimas sentirse así, pero estoy tan agotado, tan cansado de seguir adelante...sin alicientes, sin amor, sin vida...sólo es existir y seguir insistiendo en existir...caer una y otra vez en la decepción...de ir de un lado para otro sin saber muy bien donde caer, y vivir en el aburrimiento y el hastío más impresionante.

 

No consigo entenderme ni entender lo que me pasa, salvo que vivo de mis errores y  tengo la esperanza de algún dia conseguir acertar, que vivo con el miedo pegado a mi piel, y cuando quiero levantar el vuelo de forma valiente, me estampo contra una realidad cotidiana, que no contiene NADA.

 

Vivo permanentemente con la idea de conseguir hacer mis ilusiones y sueños reales, y eso es lo peor que puede hacerse...vivo con la sensación de tener un sombrío destino que no me dejará escapar de mi futuro solitario.

 

Quiero entender cómo se puede vivir con ilusión, con esperanza...porque yo no puedo, miro la vida, y la sola mirada me derrota...la NADA absoluta me derrota...

 

La bota, la implacable pisada del tiempo me aplasta el alma, para que me sienta agotado, cansado....derrotado por la NADA.

Gaza y el Doce de Septiembre.Por Ignacio Escolar

La mejor metáfora de cómo ha cambiado el mundo desde el 11-S, de los ocho años de Bush que mañana terminan, es un videojuego: September 12th, del uruguayo Gonzalo Frasca. Su mecánica es simple y se puede probar desde Internet. En la pantalla aparece un escenario que podría ser cualquier ciudad de Oriente Medio, tan poblada como pobre, donde terroristas, armados con fusiles Kalashnikov, comparten las calles con civiles. El jugador maneja con el ratón una mirilla y es su única forma de interactuar; no se presenta otra opción. Con ella puede apuntar y disparar un misil a distancia que matará cuanto encuentre a su paso. Se puede ajusticiar a los del Kalashnikov, pero es inevitable asesinar también a los civiles y destruir las casas. Cada vez que un civil muere, otros le lloran y algunos de ellos se transforman a su vez en terroristas. Al poco rato de participar en el juego, inevitablemente el resultado es una ciudad en ruinas… llena de cadáveres y nuevos terroristas.

September 12th no es realmente un juego, pues no tiene fin, no puedes ganar ni perder. Pero existe una opción, aunque no lo parezca: puedes elegir si disparas o no. September 12th es la mejor metáfora porque es corta, simple y por lo tanto efectiva. Y porque reduce la ‘guerra contra el terror’ a su esencia, a su contradicción. Las guerras terminan, pero la guerra contra el terror no sólo justifica el fin sin importar los medios, sino que no tiene fin. Es la guerra eterna de George Orwell y el Gran Hermano, donde el enemigo cumple una doble función: alimentar a la industria militar y alimentar el miedo, la mejor droga para adormecer las libertades. La guerra eterna no tiene fin, pero sí un objetivo: la propia guerra.

La salvaje operación militar contra Gaza también tiene un objetivo: la propia guerra. Interesa a los políticos israelíes, que el 10 de febrero irán a las urnas con la pechera llena de sangre y medallas. Interesa a Ehud Barak, ministro de Defensa, ex primer ministro y líder del Partido Laborista, que hasta hace unas semanas afrontaba las urnas con las peores encuestas posibles. Interesa a Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores y probable nueva primera ministra, pues para eso ha demostrado que puede ser tan implacable como su rival Benjamin Netanyahu. Interesa a los corruptos regímenes árabes, más preocupados por el auge de movimientos islamistas que por los siempre abandonados palestinos. En la larguísima cadena de interesados aparece incluso la industria militar española, que tiene a Israel entre sus clientes. ¿Se plantea el Gobierno de Zapatero cancelar los acuerdos de venta de armas? “La situación actual es de tal emergencia que debemos concentrar todos los esfuerzos en conseguir el alto el fuego. Tiempo habrá para todo lo demás”, respondió el viernes la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega cuando la prensa preguntó. La respuesta, en resumen, es que no.

¿Interesa a Hamás? Si algo ha demostrado ya las últimas décadas de la historia de Palestina es que el talión de los cien ojos por cada ojo que aplica Israel sólo sirve para llenar el mundo de ciegos. La ‘guerra contra el terror’, sea en Gaza o en Bagdad, es la gasolina que alimenta el incendio; un incendio siempre interesado y del que Israel saca, en cada ‘guerra defensiva’, una nueva frontera aún más amplia. Hamás no puede perder en Gaza, pues Israel tampoco puede ganar. Para el que resiste un ataque militar, el simple alto el fuego, aunque sea unilateral, ya es una victoria.

Ahora, cuando los bombardeos israelíes paren al fin, cuando el fósforo blanco y las bombas DIME terminen su trabajo, acabará la batalla, pero no la guerra. Israel tenía más opciones y eligió disparar. Podía haber negociado prolongar el alto el fuego previo –contra lo que repite su propaganda, ellos también lo incumplieron y el ejército israelí ajustició en los últimos seis meses a decenas de personas en varias incursiones en Gaza–. También podía intentar un acuerdo definitivo: Hamás no busca (contra lo que de nuevo insiste la propaganda) acabar con Israel. Sus líderes han anunciado en varios ocasiones estar dispuestos a aceptar la frontera de 1967 como marco para una paz duradera. Israel tenía muchas más opciones pero eligió la guerra contra el terror. Eligió castigar a las personas de Gaza por votar a Hamás. Bajo la metralla y los escombros, han dejado sus vidas más de mil palestinos, han perdido sus brazos o sus piernas más de 5.000 heridos. Mas de 300 niños muertos, en otro atroz crimen que generará aún más odio, venganza, terror. Es la herencia de la muerte, una espiral de violencia donde lo peor siempre llega el día después de la matanza.

 

42 lecciones....

Dentro de poco algo más  de un mes, voy a cumplir 27 añitos...realmente suena muy mal ....con motivo de ello me he puesto a reflexionar sobre lo  que estos 26 años que han estado conmigo estos 365 días, me han enseñado...

  1. He aprendido a encajar los golpes
  2. He aprendido a tener miedo
  3. He aprendido que las peores palabras que un hombre puede pronunciar “pudo haber sido....”
  4. He aprendido a ser fuerte
  5. He aprendido que las palabras se las lleva el viento...
  6. He aprendido a llorar sólo por las cosas verdaderamente importantes
  7. He aprendido a hacer daño
  8. He aprendido a soportar el dolor
  9. He aprendido a decir adiós
  10. He aprendido a echar de menos...
  11. He aprendido a disfrutar de la vida
  12. He aprendido a reconocer mis errores y asumir las consecuencias de ellos.
  13. He aprendido a vivir la soledad
  14. He aprendido a poner una sonrisa a casi todo...
  15. He aprendido a dar “gracias”
  16. He aprendido a pedir perdón
  17. He aprendido a perdonar
  18. He aprendido a ”esperar lo mejor, y prepararme para lo peor”
  19. He aprendido a ser paciente
  20. He aprendido a “quereme más”
  21. He aprendido que la felicidad empieza en uno mismo
  22. He aprendido que sólo se vive una vez
  23. He aprendido que cuando “quieres algo de verdad” has de ir a por ello, con todo
  24. He aprendido que vivir la vida con coraje, tiene su recompensa
  25. He aprendido a apreciar a los amigos, pero más a los enemigos
  26. He aprendido que el “amor” siempre es la respuesta sea cual sea la pregunta
  27. He aprendido que aunque los amigos estén lejos, la amistad sigue viva.
  28. He aprendido que nada es para siempre
  29. He aprendido que sólo se aprende sufriendo
  30. He aprendido que nadie es perfecto
  31. He aprendido que los “príncipes azules” no existen
  32. He aprendido que me queda mucho por vivir
  33. He aprendido a meditar
  34. He aprendido a escuchar
  35. He aprendido que la “vida es sueño y los sueños sueños son....”
  36. He aprendido que siempre tenemos una “segunda” (o tercera, cuarta...) oportunidad
  37. He aprendido que todo se paga
  38. He aprendido que nunca hay que bajar los brazos
  39. He aprendido a escucharme
  40. He aprendido que soy irracional
  41. He aprendido a ser desconfiada
  42. He aprendido a aprender....

Sabes que puedes contar conmigo verdad?

Este artículo va para una persona que quiero mucho y que lo está pasando mal, por diversas razones, pero quiero que sepa que cuando tenga miedo, que aquí me tiene para darle un empujón y un poquito de fuerza, como la que me dio a mi cuando no podía más.... que tiene un hombro para llorar, un abrazo para calmar el miedo  y unas manos que le van a agarrar muy fuerte, cuando tenga que levantarse.....no te preocupes...

Un beso muy grande, y ánimo...Risa

¿Es el enemigo? que se ponga....por Manolo Saco

Qué detalle. No me digáis que no es una delicadeza que Israel haya suspendido durante tres horas los bombardeos sobre Gaza, “para abrir un pasillo humanitario”. Cuando la población estaba a punto de la inanición, los israelíes han dejado pasar los camiones con víveres que llevaban varios días atascados en la frontera. Y piensa repetir su buena obra para que la población engorde y deje de ser un blanco tan escurridizo.

Como nos falta Gila (siempre se van los mejores) nos quedó la imitación de Javier Solana que, como sabéis, es algo así como el ministro de exteriores de la Unión Europea y el jefe de las fuerzas armadas (tambien algo así) de la Europa unida.

Israel había atacado un día antes dos escuelas sobre cuyo tejado lucía la bandera de paz de la ONU. Y Solana, el que fue secretario general de la OTAN, se indignó, pero poco, se indignó con clase, con esa indolencia con que se indignan los diplomáticos, que suelen indignarse de una manera bastante indignante.

He aquí un ejemplo de indignación diplomática. Un poco antes, el relator de la ONU para la situación en los territorios palestinos ocupados, Richard Falk, acusaba a Israel de cometer crímenes contra la humanidad por bloquear el paso de alimentos y medicinas a la Franja de Gaza. Oigamos, sin embargo, a Luis Solana hablando como “el hombre de la calle que pasaba por allí”: “Lo de ayer… llama a una reflexión… no se puede admitir… hay que pararlo”. ¿Con quién reflexionaba Solana? ¿Con Olmert? ¿Con Bush? ¿Con Hamás? ¿Consigo mismo? ¿O con el espíritu de Gila?

Me recordó una filmación memorable de Gila que preguntaba: “Oiga, ¿es el enemigo?… ¿Podrían parar la guerra un momento?… ¿Piensan atacar mañana?… ¿El domingo?… ¿No podrían hacerlo después del partido?”… “Yo es que trabajo para los americanos, se gana mucho más. Me pagan a 8 dólares el muerto, y devolviendo el casco, 3 dólares más”…

Lo que le ocurre a Solana, además de tener menos chispa que Gila, es que no fue a clases de indignación, y no está entrenado. Que aprenda de sus colegas, que ayer estaban magníficamente indignados con Rusia y Ucrania. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, exigía que el suministro de gas “se reanude inmediatamente”, y la presidencia checa de la UE les daba 24 horas para que restablecieran el suministro, o de lo contrario se tomarían “medidas más severas”. Eso sí es indignación.

Claro que yo no entiendo mucho de esto. Debe de ser que es mucho más indignante morir de frío que a bombazo limpio.
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Hoy no me he levantado con el habitual canto de los pájaros...

El cooperante palestino Moutazz AbuRamadan cuenta en ’Público’ cómo vive la ofensiva militar israelí desde su casa junto al puerto de la ciudad de Gaza.

MOUTAZZ ABURAMADAN - 06/01/2009 23:50

En cualquier otro sitio, hoy habrá sido un día precioso con el sol brillando en el cielo azul, pienso. Pero entonces me doy cuenta de que esto es la franja de Gaza. Y es aquí donde estamos sufriendo la guerra más brutal que hemos visto en mucho tiempo contra la maquinaria de guerra israelí. Un enemigo que en muchas ocasiones ha declarado abiertamente el escaso aprecio por la vida de los palestinos, en especial los de Gaza.

Hoy no ha sido un día muy diferente a los 12 anteriores en Gaza. Hoy no me he levantado con el habitual canto de los pájaros. He sido despertado por unos cazas F-16 israelíes rompiendo la barrera del sonido con sus bombardeos. Durante varios meses, los habitantes de la franja de Gaza tienen, como yo, que acostumbrarse a lavarse sin agua caliente. A vivir en la oscuridad sin electricidad.

Tenemos que abrir las ventanas si queremos que entre algo de luz y, con ella, también el frío. Mientras enciendo mi radio a pilas para escuchar los horrores de la noche anterior rezo porque ninguno de mis familiares o amigos esté entre los heridos. Desgraciadamente no es así. Escucho cómo una de las bombas que me despertó por la mañana atacó la casa de una familia amiga, la Daya. En la casa había 17 personas que han sido aplastadas. Me siento mal. ¿A quién puedo dar mis condolencias? La familia entera ha sido masacrada.

La cabeza se me llena de ideas confusas. Sentimientos y muchas preguntas sin respuesta. ¿Cuántos muertos inocentes van ya? ¿Serán las ambulancias capaces de atender a los heridos o les volverán a disparar los tanques israelíes?

Todos estos pensamientos y me acabo de levantar. Por supuesto que estoy enfadado y siento pena. Enfadado con los israelíes y la guerra que nos han traído. Y pena porque ¿quién se acordará de los muertos? ¿Quién se acordará de mí sí me matan?

No soy un terrorista. Tengo que ver los cadáveres de mis amigos y sus familiares víctimas de este bombardeo sin sentido. Tengo que ver desde casa cómo los perros se comen los cadáveres mientras los soldados israelíes se deleitan con sus hazañas. ¿No hace esto que un ser humano se llene de ira? ¿Hasta cuándo va a permitir el mundo que Israel continúe con su masacre contra un pueblo cuya culpa es su determinación por vivir libres? ¿Cuántas más mujeres y niños inocentes tienen que morir para que esto acabe?

Medio siglo de Revolución en fotografías

(Ver galería fotográfica)

Dando una lección a Hamás, otra vez...

TOM SEGEV - 03/01/2009

(HISTORIADOR ISRAELÍ Y COLUMNISTA DE HAARETZ)

El canal 1 de la televisión israelí emitió una interesante crónica en la mañana del sábado pasado: sus corresponsales transmitían desde Sderot y Ashkelón, pero las imágenes de la pantalla eran de la franja de Gaza. De esta manera, aunque de forma involuntaria, enviaban el mensaje correcto: un niño en Sderot es lo mismo que un niño en Gaza, y cualquiera que le hace daño es malo.

El ataque sobre Gaza no exige ante todo una condena moral, sino un pequeño recordatorio histórico. Tanto la justificación que se ha dado como los objetivos que se han escogido son una repetición de las asunciones básicas que han demostrado estar equivocadas una y otra vez. Sin embargo, Israel sigue recurriendo a ellas siempre, en una guerra tras otra.

Israel está atacando a los palestinos para "enseñarles una lección". Ésta es una asunción básica que ha acompañado a la empresa sionista desde su inicio: nosotros somos los representantes del progreso y de la Ilustración, de la racionalidad sofisticada y de la moral, mientras que los árabes son una chusma primitiva y violenta, niños ignorantes a quienes se debe educar y enseñar el conocimiento, por Medio, por supuesto, del método del palo y la zanahoria, exactamente como el pastor hace con su burro.

Con el bombardeo de Gaza se pretende supuestamente "liquidar el régimen de Hamás", en línea con otra asunción que ha acompañado al movimiento sionista desde su inicio: la de que se puede imponer entre los palestinos un liderazgo "moderado" que abandone sus aspiraciones nacionales. Como corolario, Israel también ha creído siempre que causar sufrimiento a los palestinos hará que se rebelen contra sus líderes nacionales.

Esta asunción ha demostrado ser falsa una y otra vez. Todas las guerras de Israel se han cimentado en otro planteamiento que ha estado con nosotros desde el principio: que únicamente nos estamos defendiendo. "Medio millón de israelíes están amenazados por el fuego [de Hamas]", gritó el domingo el titular principal del Yediot Ahronot, como si la franja de Gaza no hubiera estado sujeta a un prolongado bloqueo que ha destruido las oportunidades de una generación entera de vidas que merecen ser vividas.

Ciertamente, es imposible vivir con el fuego diario de misiles, incluso si consideramos que ningún lugar del mundo disfruta hoy de una situación cero de terrorismo. Pero Hamás no es una organización terrorista que mantiene a los residentes de Gaza como rehenes. Es un movimiento religioso nacionalista, y la mayoría de los residentes de Gaza creen en esa vía. Evidentemente se le puede atacar, y con las próximas elecciones a la Knesset en preparación, ese ataque puede producir algún tipo de alto el fuego.

Pero existe todavía otra verdad histórica que merece la pena recordar en este contexto: desde los albores de la presencia sionista en la Tierra de Israel, ninguna operación militar ha hecho avanzar el diálogo con los palestinos. Lo más peligroso de todo es el cliché según el cual no hay nadie con quien dialogar. Esto nunca ha sido cierto. Existen modos de hablar con Hamás e Israel tiene algo que ofrecer a la organización. Terminar el sitio de Gaza y permitir la libertad de movimiento entre Gaza y Cisjordania podría rehabilitar la vida en la franja.

Y al mismo tiempo, merecería la pena desempolvar los viejos planes que se prepararon después de la Guerra de los Seis Días, según los cuales miles de familias de la franja de Gaza serían reubicadas en Cisjordania. Estos planes nunca se aplicaron porque Cisjordania se reservó para las colonias judías. Y esta asunción fue la más dañina de todas.

Fuente: Diario Público